15 enero 2015

QUINCE DE ENERO


Ha crecido la hierba después de tanto invierno.
El musgo ha escrito nombres en las piedras
y las piedras muros silenciosos
en húmedas cadenas.

Quince de enero y llueve en la ventana.
Afuera es todo niebla en las esquinas,
adentro el alma escampa
guarnecida al olor de los fogones,
del cilantro recién cortado de la huerta,
cubierta por el calor de un libro fuego
abierto en llamas dulces sobre el tiempo

Ha crecido la hierba en el solar de enfrente.
Asoma una amapola su palpitar ajeno frente a mí.
Quince de enero.

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