06 abril 2015

¿NADA?



No entiendo el aire que respiro.
Ni este sabor del desconcierto
que mezcla el asco y el miedo
con este dulce palpitar
que es no entender,
que es no saber…
que es olvidar…

Esta es mi guerra,
la que me nombra y lleva:

la cima en que pervivo
–ajena  a lo ajeno–
dulcemente incapaz.



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